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Sé el piloto de tu vida profesional

Hoy por hoy, coger temporalmente un trabajo “de lo que sea” por sacar a la familia adelante o por cubrir necesidades es más que comprensible, pero he perdido ya la cuenta de las veces que me han dicho “quiero trabajo de lo que sea” solo por el afán de ponerse a trabajar. Y es en este afán, en los que muchos pierden el rumbo de su vida, la dirección que querían darle a la misma y con la que siempre habían soñado.

Sé que no es sencillo (piensas que no vas a encontrar trabajo nunca, que se te pasará la oportunidad, etc) he oído de todo, pero hay que ser valientes y decidir sentarse en el asiento del piloto, amarrar fuerte el volante y guiar el coche hacia el destino soñado.Volante_classic-car

Esta primera decisión no conlleva que el camino vaya a ser fácil, pero siempre será nuestro camino, y si nosotros no sabemos cuál es, ¿Cómo lo van a saber los que nos rodean? incluidos nuestros futuros contratadores que buscarán gente que no solo tenga la formación y experiencia requerida para el puesto, sino que además quiera conducir en su misma dirección, y ¿qué mejor que estas direcciones coincidan?

Lo más habitual es que a lo largo del camino nos toque hacer algunas paradas, dependiendo de lo que necesitemos para continuar el viaje; estas serán más cortas o más largas, pero todas forman parte del camino. Unas serán solo para repostar, estirar las piernas y seguir adelante (por ejemplo, ese trabajito de fin de semana para darte el capricho de invitar a tu chico/a a cenar), otras veces, necesitaremos hacer un alto en el camino más prolongado y tomar fuerzas para poder continuar.

camino

Tu camino

Solo tomando el volante de nuestra vida entre las manos, y poniéndonos en marcha, conseguiremos alcanzar nuestros objetivos, seguir “nuestro camino”, nuestros sueños, y no conformarnos con trabajos “de lo que sea”.

No te conformes, ¿Te atreves a conducir?

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LA OLLA , LA RANA Y LA PERCEPCIÓN DEL CAMBIO

Hace un tiempo asistimos a un taller sobre la reforma de la cotización y recaudación en la Seguridad Social impartida por el director provincial de la TGSS y del INSS de Castellón. Este taller no solo  nos sirvió para corroborar  como está cambiando el mercado laboral, sino que comprobamos los cambios que están planteando las administraciones para adaptarse a estos últimos.

Como todo, el mercado laboral está en permanente cambio; saber detectarlo y adaptarnos a él es nuestro trabajo, ya que de no hacerlo, puede salirnos muy caro, como nos contaba el ponente del taller con la parábola de la rana y la olla. Para los que no  la sepáis, os la contamos:

Si echamos una rana en una olla con agua hirviendo, esta salta inmediatamente hacia fuera y consigue escapar. En cambio si ponemos una olla con agua fría  y echamos una rana esta se queda tan tranquila. Y si a continuación empezamos a calentar el agua poco a poco, la rana no reacciona sino que se va acomodando a la temperatura hasta que pierde el sentido y, finalmente, muere sin darse cuenta.

La olla, la rana y la percepción del cambio

La olla, la rana y la percepción del cambio

Como la rana, nosotros percibimos los cambios súbitos y reaccionamos enseguida; pero si los cambios se van produciendo de forma discreta y no somos capaces de percibirlos, o aún peor, si los percibimos y nos acomodamos (nos quedamos en nuestra zona de confort) por miedo al cambio, entonces sí que nos puede pasar factura la decisión que hemos tomado de no hacer nada al respecto.

Imagina que sigues haciendo la búsqueda de empleo como antaño, y por miedo, no te adaptas a realizarla a través de las nuevas herramientas disponibles en la red; tus posibilidades de éxito se verán acotadas a un menor número de ofertas o posibilidades de empleabilidad.

Para garantizar nuestro éxito, no solo no debemos de acomodarnos, sino que tenemos la obligación de evolucionar, de dejar atrás nuestras antiguas costumbres, y saltar a la zona mágica, fuera de nuestra zona de confort, dónde pueden suceder cosas fantásticas.

¿Estás preparado para saltar fuera de la olla?